viernes, 7 de septiembre de 2018

¿De dónde puede venir el mal aliento?

Es un gran problema, silenciado por vergüenza por muchas personas que no saben como asumirlo sin sistemas de camuflaje. Debemos tratarlo lo antes posible para que no cree un complejo y no se convierta en un problema peor.

RECUERDA: Muchas veces hablamos de un síntoma que no está avisando que algo va mal.

El mal aliento, también conocido como halitosis, puede dar vergüenza y, en algunos casos, incluso causar ansiedad a la persona que lo padece por el tema social asociado a él. No sorprende que las tiendas estén llenas de chicles, pastillas de menta, colutorios bucales y otros productos diseñados para combatir el mal aliento. Sin embargo, muchos de estos productos son solo medidas que esconden un problema más profundo.
Entre las causas del mal aliento, se encuentran algunos alimentos, enfermedades y hábitos. En muchos casos, puedes mejorar el mal aliento con la higiene dental adecuada y constante, en otro puede tener una causa estomacal. Si las técnicas simples de cuidado personal y oral no resuelven el problema, consulta con tu dentista o médico para asegurarte de que una enfermedad más grave no sea la causa del mal aliento y tengas que acudir a tratar un problema digestivo.
La mayoría de los casos de mal aliento simples comienzan en la boca, y existen varias causas posibles. Algunas de ellas son:
  • Alimentos. La descomposición de partículas de alimentos en los dientes y alrededor de ellos puede aumentar la cantidad de bacterias y causar un olor desagradable. Comer ciertos alimentos, como cebollas, ajo y especias, también puede causar mal aliento. Después de digerirlos, los alimentos ingresan en el torrente sanguíneo, son transportados a los pulmones y afectan el aliento.
  • Productos del tabaco. Fumar provoca su propio olor desagradable en la boca. Los fumadores y quienes consumen tabaco, son más propensos a tener encías inflamadas, otra fuente de mal aliento por infecciones como gingivitis y periodontitis.
  • Mala higiene bucal. Si no te cepillas los dientes y usas el hilo dental a diario, habrá partículas que queden en tu boca y produzcan mal aliento en su descomposición. Se forma sobre los dientes una película incolora y pegajosa formada por bacterias (placa) Si no se la cepilla, la placa irrita las encías y finalmente forma bolsas llenas de placa entre los dientes y las encías (periodontitis). También la lengua puede atrapar bacterias que producen olor. En las dentaduras postizas que no se limpian con regularidad o que no encajan bien pueden quedar bacterias y partículas de alimentos que causan olor al pasar el tiempo.
  • Boca seca. La saliva ayuda con la limpieza de la boca porque elimina las partículas que causan mal olor, es una fuente natural de protección. Hay una enfermedad llamada «boca ardiente» o xerostomía que contribuye al mal aliento, puesto que con ella disminuye la producción de saliva. El síndrome de boca seca ocurre naturalmente durante el sueño y a ella se debe el mal aliento de la mañana, que empeora si se duerme con la boca abierta. Si la boca seca es crónica puede llegar a producir el Síndrome de boca ardiente, puede que la causen algún problema en las glándulas salivales, algunas enfermedades o medicamentos.
  • Medicamentos. Algunos medicamentos contribuyen a la sequedad de la boca y, por lo tanto, indirectamente provocan mal aliento. Otros se descomponen en el organismo y liberan sustancias químicas que se transportan al aliento.
  • Infecciones en la boca. El mal aliento puede ser causado por las heridas quirúrgicas después de una cirugía bucal, como la extracción de un diente, o porque tienes caries, enfermedad de las encías o llagas bucales sin tratar.
  • Otras afecciones de la boca, la nariz y la garganta. En ocasiones, el origen del mal aliento pueden ser pequeñas piedras que se forman en las amígdalas y se cubren de bacterias, lo que produce un olor desagradable. También las infecciones o la inflamación crónica en la nariz, los senos paranasales o la garganta, que contribuyen al goteo nasal posterior, pueden provocar mal aliento.
  • Otras causas. Como resultado de las sustancias químicas que producen, enfermedades como algunos cánceres y afecciones como los trastornos metabólicos pueden provocar un aliento con olor particular. El reflujo crónico de los ácidos estomacales (reflujo gastroesofágico o GERD) puede asociarse con mal aliento. En los niños pequeños, el mal aliento puede ser causado por algún cuerpo extraño, tal como un trozo de alimento, alojado en una de las fosas nasales.

¿Se puede caer un implante dental?

Sí, sin duda. ¿Por qué ocurre eso?
En primer lugar podemos situar a las enfermedades periodontales como aquellas que provocan la definitiva caída del implante dental causada (no siempre) por la falta de una buena higiene dental que se puede agravar sin además el paciente fuma o bebe alcohol de forma asidua provocando así la infección en las encías y su ataque directo al implante dental. A veces, esa enfermedad periodontal ocurre por causas généticas o sin razón aparente, aunque es raro que ocurra sin explicación.
Por otro lado, cada vez es más frecuente encontrarnos con clínicas que han querido apoderarse del mercado gracias a sus bajos precios pero a cambio de una colocación por parte de inexpertos, tratamientos con diagnósticos erróneos y material que no es de primera calidad, es provoca que progresivamente todos los tejidos que soportan dicho implante se vaya debilitando hasta poder terminar con su caída total.


Y es que aunque podamos pecar de pesados, lo cierto es que es muy importante que antes de someterse a un tratamiento de implantología dental contemos con un diagnóstico correcto. Hay que recordar que siempre que sea posible, lo ideal conservar la pieza natural y salvarla por todos los medios posibles.
Es importante antes de proceder a una cirugía de implantes tener un examen radiológico en 3D donde el cirujano tiene una visión total de todos los tejidos que rodean a la pieza dental. En caso de que no se pudiera salvar habría que recurrir al implante. No obstante también nos podemos encontrar con problemas cuando queremos colocar un implante como por ejemplo:
  • Que el paciente no disponga de toda la encía necesaria para lo cual se tiene que someter a una microcirugía y hacer injertos de encía donde se considere.
  • Que el paciente no tenga el suficiente hueso para sujetar el implante dental para lo cual se pueden utilizar células del paciente o huesos sintéticos combinado con algunas técnicas regenerativas que puedan recuperar el hueso que falta y que tan necesario es para este tratamiento.
La realidad es que cada caso es un mundo, tanto en su realización como en su éxito como fracaso y hay que valorarlo individualmente para conocer todos los datos.